Napoleón en Santa Elena
Escrito por F.J.Giganto   
Domingo, 22 de Agosto de 2010 12:34

 

Napoleón en Santa Elena

 

Napoleón en Santa Elena


Tras la definitiva  derrota de napoleón En la batalla de Waterloo, Napoleón abdica por segunda vez el 22 de Junio de 1815 en favor de su Hijo el rey de Roma. El lugar elegido en esta ocasión es la Isla de Santa Elena, un inhóspito Islote en mitad del Atlántico bajo soberanía británica. Parece ser que ya durante su anterior destierro en la Isla de Elba, Santa Elena ya estaba barajando como lugar de destino de Napoleón, ya que la cercanía de Elba de Europa lo convertía en un lugar muy poco seguro para los intereses de las naciones aliadas, cara a una posible fuga de Napoleón.


La Isla De Santa Elena


La Isla de Santa Elena no había sido elegida al azar; situada a unos 1900 kilómetros del continente Africano y a 2300 de Brasil la convertían en uno de los lugares más aislados del mundo, excelente situación para un preso tan escurridizo e incomodo, como ya había demostrado ser Napoleón en Elba. Los británicos ya durante el viaje a bordo del Northcumberland, navío que llevó a Napoleón a Santa Elena, mostraron que en esta ocasión el trato sería diferente que el Elba; en ocasiones con actitudes casi infantiles como fingir no saber a quien se referian sus adyegados cuando se referían a éste como el emperador. La  isla en sí ocupaba apenas 120 Km cuadrados de roca volcánica, con un clima tropical. Napoleón fue acompañado a su exilio de una variopinta camarilla de ayudantes y oportunistas entre los que podemos destacar al matrimonio Montholon, Bertrand, Gaurgaud, Las Cases, Marchand, el fiel Alí, Cipriani, Noverraz, Pierron, Archambault


La llegada de Napoleón a Santa Elena.


Al día siguiente de su llegada, Napoleón junto con el general Bertrand y el Almirante Cockburn fue a visitar la casa de Longwood, lugar designado para su residencia. Si la Isla de Santa Elena ya era un lugar poco agradable para vivir, Longwood era el pero lugar de la isla, a una considerable altitud, expuesta a los vientos, con cambios constantes de temperatura y muy parco en arboles o vegetación. Como diría Napoleón sobre el sitio, “un lugar en el que hasta las flores se marchitan, no es tampoco aconsejable para habitar las personas”. En la Isla había alojamiento mucho más cómodos y saludables, pero estaba claro que los británicos no estaban dispuestos a dejar que napoleón tuviese una vida agradable. Aquella noche no obstante, Napoleón pasó la noche en casa de la familia BalcomBe, un comerciante británico asentado en la isla junto con su familia con los que Napoleón trabaría una gran amistad y junto con los que se alojaría durante tres meses mientras se acondicionaba Longwoob.

Plano de longwood residencia de napoleón en Santa Elena

A la llegada de Napoleón y su séquito a Santa Elena, las condiciones del cautiverio, aunque duras a causa de las directrices que había marcado el gobierno británico, al menos en lo personal eran razonables. El Almirante fue un hombre mucho más compresivo y menos rudo que su sucesor Hudson Lowe.


La llegada de Lowe a Santa Elena


Hudson Lowe visitó a Napoleón por primera vez el 17 de Abril de 1816, de quién Napoleón comentó a sus íntimos que tenía cara de ahorcado. Jamás hubo el mínimo entendimiento entre ellos y Hudson Lowe llevó su trabajo incluso más allá de lo que sus instrucciones marcaban. Hadson Lowe era un militar con un historial no demasiado brillante jalonado por alguna que otra sonada derrota.


El nuevo gobernador de Santa Elena nada más llegar comienza a tomar decisiones, que no hacen otra cosa que empeorar la calidad de vida de su ilustre prisionero. Reduce la distancia de los paseos a caballo de Napoleón, único ejercicio que podía mantener a éste en un estado de forma aceptable, la distancia física de los soldados respecto a la casa y al emperador se redujo ostensiblemente, llenó el entorno del emperador de espías, la comunicación con el exterior fue reducida a la mínima expresión, la correspondencia de entrada y de salida era revisada y censurada, y si la misiva estaba dirigida “al emperador”, esta era automáticamente requisada. Las noticias de periódicos de Europa simplemente no existían o cuando se hacía alguna excepción era de noticias negativas para Napoleón. Cuando alguno de los ayudantes de Napoleón se quejaban de las condiciones, la respuesta siempre era en la linea de “he de cumplir las ordenes que me son dictadas”. Otras potencias vencedoras como Austria o Rusia y la propia Francia, también enviaron sus comisarios, pero con una función más decorativa o protocolaria que práctica.


A lo largo de su estancia, Lowe fue continuamente aumentando el grado de las vejaciones, cuando este se quejó de los excesivos gastos de la comitiva de Napoleón y redujo su asignación, Bonaparte mandó romper la plata para venderla en el pueblo; pero incluso a esto Lowe puso trabas ya que la plata tuvo que ser vendida a la persona que el designase y que pagó un precio muy inferior al que hubiesen obtenido en le mercado local. En ocasiones las restricciones llegaban a extremos casi insultantes, como cuando se le conmino a que abandonase su costumbre de tomar un baño diario por un baño semanal.


Las entrevistas entre ambos hombre fueron escasas y en ellas ninguno de los dos intentaba disimula la acritud mutua que se tenían.


“ El peor acto de los ministros ingleses no es el haberme enviado prisionero aquí, sino el haberme puesto en vuestras manos “ Le dijo en cierta ocasión Napoleón  Lowe.


La Muerte y entierro de Napoleón.


A medida que pasaron los años, las condiciones del clima, la alimentación, el hastío, y la falta de ejercicio provocaron un tremendo declive físico de Napoleón que falleció en la isla de Santa Elena el 5 de mayo de 1821.


Tras quedar claro que el cuerpo no podría salir de la Isla de Santa Elena, ni siquiera ninguna parte, ya que el corazón se pensó en mandárselo a la viuda la emperatriz Maria Luisa, se empezó a buscar un lugar en el cual darle sepultura, se eligió un pequeño valle de la isla en el que Napoleón sólo había estado una vez, pero del que hablaba muy a menudo con dulzura por la belleza del entorno. En esta ocasión Lowe si consintió.


Se preparó el cadáver vestido con el uniforme de coronel de los Cazadores a Caballo de la Guardia y se le enterró con honores de general Inglés prestados por miembros de la guarnición de la isla.



En 1840 los restos de Napoleón son trasladados desde la Isla de Santa Elena a Francia.

Logo Napoleón

 

 

Napoleón en Santa Elena
Tras la definitiva  derrota de napoleón En la batalla de Waterloo, Napoleón abdica por segunda vez el 22 de Junio de 1815 en favor de su Hijo el rey de Roma. El lugar elegido en esta ocasión es la Isla de Santa Elena, un inhóspito Islote en mitad del Atlántico bajo soberanía británica. Parece ser que ya durante su anterior destierro en la Isla de Elba, Santa Elena ya estaba barajando como lugar de destino de Napoleón, ya que la cercanía de Elba de Europa lo convertía en un lugar muy poco seguro para los intereses de las naciones aliadas, cara a una posible fuga de Napoleón.
La Isla De Santa Elena
La Isla de Santa Elena no había sido elegida al azar; situada a unos 1900 kilómetros del continente Africano y a 2300 de Brasil la convertían en uno de los lugares más aislados del mundo, excelente situación para un preso tan escurridizo e incomodo, como ya había demostrado ser Napoleón en Elba. Los británicos ya durante el viaje a bordo del Northcumberland, navío que llevó a Napoleón a Santa Elena, mostraron que en esta ocasión el trato sería diferente que el Elba; en ocasiones con actitudes casi infantiles como fingir no saber a quien se referian sus adyegados cuando se referían a éste como el emperador. La  isla en sí ocupaba apenas 120 Km cuadrados de roca volcánica, con un clima tropical. Napoleón fue acompañado a su exilio de una variopinta camarilla de ayudantes y oportunistas entre los que podemos destacar al matrimonio Montholon, Bertrand, Gaurgaud, Las Cases, Marchand, el fiel Alí, Cipriani, Noverraz, Pierron, Archambault
La llegada de Napoleón a Santa Elena.
Al día siguiente de su llegada, Napoleón junto con el general Bertrand y el Almirante Cockburn fue a visitar la casa de Longwood, lugar designado para su residencia. Si la Isla de Santa Elena ya era un lugar poco agradable para vivir, Longwood era el pero lugar de la isla, a una considerable altitud, expuesta a los vientos, con cambios constantes de temperatura y muy parco en arboles o vegetación. Como diría Napoleón sobre el sitio, “un lugar en el que hasta las flores se marchitan, no es tampoco aconsejable para habitar las personas”. En la Isla había alojamiento mucho más cómodos y saludables, pero estaba claro que los británicos no estaban dispuestos a dejar que napoleón tuviese una vida agradable. Aquella noche no obstante, Napoleón pasó la noche en casa de la familia BalcomBe, un comerciante británico asentado en la isla junto con su familia con los que Napoleón trabaría una gran amistad y junto con los que se alojaría durante tres meses mientras se acondicionaba Longwoob.
A la llegada de Napoleón y su séquito a Santa Elena, las condiciones del cautiverio, aunque duras a causa de las directrices que había marcado el gobierno británico, al menos en lo personal eran razonables. El Almirante fue un hombre mucho más compresivo y menos rudo que su sucesor Hudson Lowe.
La llegada de Lowe a Santa Elena
Hudson Lowe visitó a Napoleón por primera vez el 17 de Abril de 1816, de quién Napoleón comentó a sus íntimos que tenía cara de ahorcado. Jamás hubo el mínimo entendimiento entre ellos y Hudson Lowe llevó su trabajo incluso más allá de lo que sus instrucciones marcaban. Hadson Lowe era un militar con un historial no demasiado brillante jalonado por alguna que otra sonada derrota.
El nuevo gobernador de Santa Elena nada más llegar comienza a tomar decisiones, que no hacen otra cosa que empeorar la calidad de vida de su ilustre prisionero. Reduce la distancia de los paseos a caballo de Napoleón, único ejercicio que podía mantener a éste en un estado de forma aceptable, la distancia física de los soldados respecto a la casa y al emperador se redujo ostensiblemente, llenó el entorno del emperador de espías, la comunicación con el exterior fue reducida a la mínima expresión, la correspondencia de entrada y de salida era revisada y censurada, y si la misiva estaba dirigida “al emperador”, esta era automáticamente requisada. Las noticias de periódicos de Europa simplemente no existían o cuando se hacía alguna excepción era de noticias negativas para Napoleón. Cuando alguno de los ayudantes de Napoleón se quejaban de las condiciones, la respuesta siempre era en la linea de “he de cumplir las ordenes que me son dictadas”. Otras potencias vencedoras como Austria o Rusia y la propia Francia, también enviaron sus comisarios, pero con una función más decorativa o protocolaria que práctica.
A lo largo de su estancia, Lowe fue continuamente aumentando el grado de las vejaciones, cuando este se quejó de los excesivos gastos de la comitiva de Napoleón y redujo su asignación, Bonaparte mandó romper la plata para venderla en el pueblo; pero incluso a esto Lowe puso trabas ya que la plata tuvo que ser vendida a la persona que el designase y que pagó un precio muy inferior al que hubiesen obtenido en le mercado local. En ocasiones las restricciones llegaban a extremos casi insultantes, como cuando se le conmino a que abandonase su costumbre de tomar un baño diario por un baño semanal.
Las entrevistas entre ambos hombre fueron escasas y en ellas ninguno de los dos intentaba disimula la acritud mutua que se tenían.
“ El peor acto de los ministros ingleses no es el haberme enviado prisionero aquí, sino el haberme puesto en vuestras manos “ Le dijo en cierta ocasión Napoleón  Lowe.
La Muerte y entierro de Napoleón.
A medida que pasaron los años, las condiciones del clima, la alimentación, el hastío, y la falta de ejercicio provocaron un tremendo declive físico de Napoleón que falleció en la isla de Santa Elena el 5 de mayo de 1821.
Tras quedar claro que el cuerpo no podría salir de la Isla de Santa Elena, ni siquiera ninguna parte, ya que el corazón se pensó en mandárselo a la viuda la emperatriz Maria Luisa, se empezó a buscar un lugar en el cual darle sepultura, se eligió un pequeño valle de la isla en el que Napoleón sólo había estado una vez, pero del que hablaba muy a menudo con dulzura por la belleza del entorno. En esta ocasión Lowe si consintió.
Se preparó el cadáver vestido con el uniforme de coronel de los Cazadores a Caballo de la Guardia y se le enterró con honores de general Inglés prestados por miembros de la guarnición de la isla.
En 1840 los restos de Napoleón son trasladados desde la Isla de Santa Elena a Francia.
Última actualización el Domingo, 05 de Septiembre de 2010 00:43
 
 
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