Jean-Baptiste Bessières (Prayssac en Quercy, 6 de agosto de 1768 – 1 de mayo de 1813, Weissenfeld)MARISCAL DEL IMPERIO Jean Baptiste Bessières nació el 6 de agosto de 1768 en el pueblo de Prayssac (Lot), hijo de un próspero cirujano. Proviniendo de una familia acomodada, a la edad de 14 años fue enviado a la Escuela Real de Cahors, para recibir la educación secundaria. Allí demostró ser un excelente estudiante, pero sería más importante para su vida, por los acontecimientos que tendrían lugar en el futuro, haberse hecho amigo de un tal Joachim Murat. En un principio, Bessières estaba destinado a estudiar cirugía en Marsella, pero en 1787 las dificultades económicas de su padre le obligaron a regresar a casa. Fue en ese tiempo cuando aprendió a manejar las tijeras y a ejercer de barbero. Toda la región sufría de pobreza, de modo que no ha de sorprendernos que Bessières abrazara la causa de la Revolución Francesa. Se alistó en la Guardia Nacional local y, junto con Murat, fue elegido en 1792 para representar a su departamento en la nueva Guardia Constitucional.
En ese año, la Revolución se fue haciendo cada vez más radical, cosa que a Bessières, católico devoto y conservador, le provocó rechazo. Es significativo con respecto a ello que Bessières continuó empolvándose el cabello al estilo de la antigua usanza durante toda su vida, como muestra de sus sentimientos conservadores. Cuando la Guardia Constitucional fue disuelta el 5 junio de 1792, Bessières permaneció con la familia real y participó en la defensa de las Tullerías el 10 de agosto. Después huyó hacia el sur, encontrando la protección del duque de La Rochefoucauld y, el 1 de noviembre de 1792, se alistó como soldado de caballería en la Legión de los Pirineos (más adelante el 22 regimiento de Chasseurs a Cheval). En esa unidad sirvió durante la guerra con España, distinguiéndose en la batalla de Boulou en 1794 y terminando la campaña con el grado de capitán. Bessières entra al servicio de Napoleón En agosto de 1795, el regimiento de Bessières fue transferido al ejército de Italia. Esto fue un fenomenal golpe de suerte para él. Allí se encontró bajo el mando del general Bonaparte que, por cierto, contaba entre sus ayudantes de campo con su viejo amigo Murat. Bessiéres pronto se ganó una considerable reputación por su valentía, de modo que cuando Bonaparte decidió formar un cuerpo para su protección personal en junio de 1796, fue elegido para ser su comandante. Al frente de esa unidad – los Guides de l´Armée d´Italie – Bessières se cubrió de gloria, especialmente en las batallas de Roveredo, Rivoli y La Favorita. Nombrado jefe de brigada, fue recompensado por Bonaparte con la prestigiosa tarea en marzo de 1797 de presentar en París los estandartes enemigos capturados.
De vuelta en Italia, se convirtió en uno de los pocos amigos reales de Napoleón. Promovido a coronel, acompañó a Bonaparte en la campaña de Egipto y se distinguió en San Juan de Acre y Abukir y fue uno de los pocos elegidos para volver con él a Francia en agosto de 1799. Prestó apoyo al golpe del 18 brumario, siendo luego nombrado por ello comandante en jefe de los granaderos de la Guardia Consular el 2 de diciembre de 1799.
Casado con Marie-Jeanne de Lapeyrière, en la campaña de 1800 Bessières, al mando de la caballería de la Guardia, jugó un papel decisivo en la batalla de Marengo, cubriendo en primer lugar la retirada del ala derecha francesa, al mando del general Lannes, y luego participó en el último contraataque que dio la victoria a Napoleón. Todo ello le valió ser nombrado general de brigada el 18 de julio y segundo comandante de la Guardia Consular, y luego comandante en jefe de la caballería del mismo cuerpo. Conspiró junto con Murat en contra de Lannes para que el primero obtuviera la mano de la hermana de Napoleón, Carolina, y destapó irregularidades económicas del futuro duque de Montebello, que provocaron que sufriera un exilio diplomático en Portugal. Con ello, Bessières no sólo consiguió alejar a su incómodo rival, sino que se deshizo de la competencia que le ofrecía para comandar la Guardia.
El 13 de septiembre de 1802 Bessières es nombrado general de división y el 19 de mayo de 1804 formó parte de la primera promoción de mariscales del Imperio, a pesar de su joven edad – contaba apenas 35 años -, aunque por ello figuró el último de la lista, junto con el hecho de que nunca había ejercido de comandante en jefe. Sin embargo, Napoleón contó para promoverlo a mariscal con su gran valentía, su gran devoción hacia él y por sus cualidades morales y su escrupulosa honestidad. El 20 de julio fue nombrado coronel general de la caballería de la Guardia Imperial, siendo en este cuerpo donde realizará todas sus campañas. Sin embargo, como Napoleón era reacio a utilizar esa fuerza excepto en momentos de grave crisis, Bessières pronto descubrió que sus ocasiones de ganar nueva gloria quedaban muy recortadas. En Austerlitz, por ejemplo, la Guardia solamente entró en fuego al final de la batalla, aunque Bessières demostró su capacidad rechazando el ataque de la Guardia Imperial rusa. En la campaña de Jena, la Guardia no intervino en absoluto, de modo que Bessières no tuvo ocasión de probar su valor hasta la guerra invernal de 1806-1807. El 13 de diciembre fue puesto al mando del segundo cuerpo de la caballería de reserva para participar en la maniobra de Pultusk. Aunque vencedor en Biezun el 23 de diciembre de 1806, la maniobra fracasó, aunque no por su causa, pero Napoleón, descontento con su actuación, le retiró del mando y le devolvió a la Guardia. En Eylau, Bessières tuvo ocasión de redimirse: después de la gran carga de Murat contra el centro ruso, lanzó una serie de ataques victoriosos para cubrir su retirada.
Sin embargo, el corto instante de gloria de Eylau no le sirvió de mucho, ya que en Friedland, al igual que toda la Guardia, fue mantenido en reserva, de modo que su contribución en las campañas de 1806-1807 apenas fue destacable. A pesar de ello, Napoleón le incluyó en la famosa balsa de Tilsit, gesto que provocó un nuevo incidente con Lannes, excluido de ella, cuando, en cambio, había realizado un papel muy destacable en la última campaña.
Contando con la confianza del emperador, fue enviado a Wurtemberg para arreglar la boda de Jerónimo Bonaparte con la princesa Catherina. El 19 de marzo fue puesto de nuevo al frente de un ejército, concretamente al mando de la Guardia y del cuerpo de observación de los Pirineos Occidentales en España, y con él venció al general Cuesta en Medina de Rioseco el 14 de julio y entró en Madrid con el rey José. "Es la segunda batalla de Villaviciosa; Bessières ha puesto a mi hermano José en el trono de España" dirá un jubiloso Napoleón.
Durante la campaña personal del emperador en España, es nombrado comandante en jefe del segundo cuerpo el 7 de septiembre, y después jefe de la caballería de reserva el 9 de noviembre. Combatió en Burgos, Somosierra, participó en la toma de Madrid y en la persecución del ejército inglés de Moore.
Estuvo al mando de las provincias del norte de España, pero fue llamado a París el 9 de marzo de 1809 para tomar el mando de la caballería de reserva en la inminente campaña contra Austria. Sirvió en Landshut, fue vencido en Neumarkt, participó en Ebersberg, y se distinguió brillantemente en Essling (donde tuvo lugar un famoso incidente con Lannes) por sus repetidas y heroicas cargas contra la infantería austríaca. En Wagram, donde tuvo un papel destacado, recibió una fuerte contusión por una bala que mató a su caballo. Cuando corrió el rumor de su muerte, la Guardia lloró por él. Enviado a Francia para restablecerse, el 11 de septiembre sustituyó a Bernadotte en el mando del ejército del Norte, que operaba contra la invasión inglesa de Walcheren
Nombrado duque de Istria el 28 de mayo de 1809, compró el castillo y las tierras de Grignon. Sincero y atrevido, lamentó el divorcio de Josefina, por sus fuertes creencias católicas, y desaprobó la boda con María Luisa, así como la guerra de España.
Furioso con él, Napoleón le nombró el 19 de marzo gobernador de Estrasburgo para forzarle a dar la bienvenida a María Luisa al entrar en Francia de camino a París. Bessières permaneció fuera del favor del emperador hasta el año 1811, en que fue puesto al mando del ejército del norte de España el 15 de enero. Su misión era prácticamente imposible: mantener las comunicaciones entre la frontera portuguesa y Madrid, contener al ejército de Galicia y derrotar a las guerrillas. Con las escasas fuerzas de que disponía, no podía mantener el territorio y formar al mismo tiempo un ejército ofensivo. Por otra parte, si concentraba a sus tropas, entregaba el resto del territorio a las guerrillas, y si tomaba la ofensiva, los franceses sólo conseguirían tener más terreno que defender. Bessières tuvo el coraje de expresar sus ideas a Napoleón, aconsejándole que evacuara Portugal, Extremadura y Andalucía para concentrar a todas las fuerzas en el norte. Rechazadas sus propuestas, Bessières tuvo que cooperar con el exhausto ejército de Portugal de Massena, tarea que originó numerosos conflictos entre los dos mariscales. Massena pedía tropas y dinero que Bessières no podía ofrecer, siendo por ello duramente criticado. La situación llegó al límite en la batalla de Fuentes de Oñoro, donde, tras la derrota, Massena reprochó a Bessières haber acudido con escasas fuerzas y por no haberle dado el suficiente apoyo en el momento adecuado.
Llamado de nuevo a París, Napoleón le mantuvo de nuevo apartado de su favor y su descontento se hizo manifiesto cuando, preparando la campaña de Rusia, en lugar de darle un cuerpo de ejército, sólo le dio el mando de la caballería de la Guardia. La influencia de Bessières en la campaña de Rusia fue estratégica. Se opuso con cautela a la marcha sobre Moscú, y en Borodino convenció al emperador para que no lanzara a la Guardia Imperial al ataque. Partidario de la evacuación de Moscú, derrotó en Gorodnia el 24 de octubre un ataque sorpresa de los cosacos contra el cuartel general, aunque, mostrando de nuevo la cautela que le caracterizó durante toda la campaña, disuadió en Malojaroslavets a Napoleón de que entablara otra batalla con Kutusov para ganar la vital carretera de Kaluga, alegando que una derrota causaría la destrucción total del ejército.
Los horrores de la retirada de Rusia le volvieron pesimista, sentimiento incrementado por un fuerte presentimiento de muerte. En los preparativos de la campaña de Sajonia, tomó el mando en jefe de toda la caballería del ejército y de la Guardia. Sus presentimientos de muerte, que aquel mismo día manifestó a su ayudante de campo Baudus, se cumplieron el 1 de mayo de 1813 cuando una bala de cañón rusa le alcanzó en pleno pecho mientras efectuaba un reconocimiento con su estado mayor en las alturas de Rippach, cerca de Weissenfels.
Opiniones de Napoleón sobre Bessières -Si hubiera tenido a Bessières en Waterloo, mi Guardia habría decidido la victoria". Napoleón a Gourgaud.
-Sus cualidades, desarrollándose con las circunstancias, le mantuvieron siempre a la altura de su fortuna. Siempre se vio a Bessières bueno, humano, generoso, de una lealtad y una rectitud a la antigua, soldado, hombre de bien y ciudadano honrado". Napoleón a Las Cases, 27 de enero de 1816.
-Bessières era un muy buen general de caballería, pero un poco frío. Tenía de menos ese ardor que a Murat le sobraba". Napoleón a Montholon.
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