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ANDRE MASSENA (6 de mayo de 1758- 4 de abril de 1817) MARISCAL DEL IMPERIO PRINCIPE DE ESSLING y DUQUE DE RIVOLI
André Massena nació en Niza el 6 de mayo de 1758. Su infancia fue bastante infeliz. Su padre era un tendero acosado por las privaciones, y huérfano a la edad de 10 años fue enviado por la familia que le acogió como aprendiz en una fábrica de productos alimenticios. En 1771 se enroló en un buque mercante, viajó por el Mediterráneo y por el Atlántico hasta la Guayana. En 1775 se alistó en el regimiento Royal-Italien. Allí Massena empezó a destacar por sus virtudes militares. Sargento en 1777, en 1789, después de 14 años de servicio, fue licenciado. Durante ese tiempo, Massena aprendió a leer y escribir y recibió las bases para adquirir una buena educación.
Trasladándose a Antibes, se dedicó al contrabando y poco después se casó con Rosalie Lamarre, hija de un cirujano. Con el estallido de la Revolución, Massena decidió tomar de nuevo las armas, alistándose en 1791 como oficial en el segundo batallón de Voluntarios del Var, alcanzando al año siguiente el grado de teniente coronel. Encargado de reprimir una insurrección de paisanos en Levens, participó al mando de un batallón de granaderos en la toma de Sospel. El 17 de agosto de 1793 fue nombrado jefe de brigada del 51 regimiento. La reorganización del ejército por Carnot, que promovió el reemplazo de los antiguos oficiales monárquicos por hombres jóvenes de valor le valieron ser ascendido a general de brigada el 22 de agosto de 1793. En el sitio de Tolón, tomó al asalto los fuertes Lartigue y Santa Catalina, que le valieron ser nombrado el 20 de diciembre general de división. Tras la toma de la ciudad, fue nombrado comandante de Tolón.
El 2 de enero de 1794 recibió el mando del ala derecha del ejército de Italia, bajo las órdenes del general Dumerbion. Tomó Oneglio, Ormea y Garessio, y derrotó a los piamonteses en Saorgio el 29 de abril. Tras combatir en Cairo y Dego, Massena abandonó el mando por enfermedad hasta abril de 1795, poniéndose al frente de la 1ª división del ala derecha del ejército de Italia, ahora a las órdenes de Schérer. Tras sufrir un fracaso frente a los austriacos en Melogno, Massena obtuvo en Loano su primera victoria de importancia. A causa del mal estado del ejército, Schérer se retiró a Niza y dimitió del mando. Cuando todo el mundo estaba convencido de que Massena sería su sustituto, el Directorio nombró al joven general Bonaparte como comandante en jefe del ejército de Italia. Al mando de la vanguardia, Massena combatió en Montenotte, Dego y tomó Cherasco, y, al frente de la 3ª división, se distinguió en el puente de Lodi. Entró el primero en Milán, y colaboró en todas las grandes victorias de la campaña de Italia: Lonato, Castiglione, Bassano, Saint-Georges, Arcole. Contribuyó poderosamente a la victoria de Rivoli el 14 de enero de 1797, rechazando a la infantería austríaca y diezmando con su artillería a la columna de Quasdanovitch. Dos días después, en la batalla de La Favorita, recibió de Bonaparte el famoso apelativo “el hijo mimado de la victoria”.
Al mando de la 1ª división del ejército de Italia, tomó el fuerte de la Chiusa, venció al archiduque Carlos en Tarvis el 22 de marzo, y en Neumarkt el 2 de abril y avanzó hasta el monte Semmering, a 25 leguas de Viena. Designado para formar parte del ejército de Inglaterra el 12 de enero de 1798, el 3 de febrero de 1798 recibió el mando de las tropas destinadas a ocupar los estados papales, pero fue acusado por los soldados de dilapidación, obligado a salir de Roma y a ceder el mando al general Dallemagne el 25 de febrero. A raíz de la formación de la segunda coalición contra Francia, Massena fue nombrado el 9 de diciembre comandante en jefe del ejército de Suiza. Era su primer nombramiento de mando independiente. Tomando la ofensiva, Massena invadió el cantón de los Grisones el 6 de marzo de 1799 y se apoderó de su capital, Coire, al día siguiente. Sin embargo, fracasó en su intento de prestar apoyo al general Jourdan, ya que sus tropas fueron rechazadas el 22 por los austriacos, fuertemente atrincherados, en Feldkirch. Tras la derrota de Jourdan en Stockach y del ejército de Italia de Schérer en Magnano, sólo quedaban las fuerzas de Massena para defender la frontera oriental. Reuniéndose con las tropas de Jourdan, Massena venció a los austriacos en la primera batalla de Zurich, y más tarde, en las jornadas del 25 y 26 de septiembre, derrotó decisivamente a los rusos de Suvorov en la segunda batalla de Zurich, inflingiéndoles más de 6.000 bajas y capturando casi toda su artillería. Zurich fue una obra maestra de concepción estratégica y ejecución táctica, siendo el más brillante hecho de armas de Massena. Vencedor de nuevo en Andelfingen el 7 de octubre, obligó a Suvorov a efectuar una desastrosa retirada sobre Coire. Francia estaba salvada de la invasión. Bonaparte, que, tras su regreso de Egipto, derrocó al Directorio con el golpe de Brumario que le ascendió al poder como Primer Cónsul, le confirió el 23 de noviembre el mando del ejército de Italia. Encerrado en Génova por el ejército austriaco, bloqueado por mar por la escuadra del vicealmirante Keith y separado de las fuerzas de Suchet, Massena afrontó heroicamente un terrible sitio durante dos meses. Sus salidas y contraataques victoriosos mantuvieron en jaque a las tropas enemigas, hasta que las enfermedades y el hambre le forzaron a capitular el 4 de junio con todos los honores de la guerra. Los 8.000 hombres que le restaban fueron autorizados a retirarse con armas y bagajes a Francia. Había perdido unos 7.000 hombres por 18.000 de los austriacos.
La obstinada defensa de Génova contribuyó poderosamente al éxito de la ofensiva del Ejército de Reserva de Bonaparte, que se materializó el 14 de junio con la victoria de Marengo sobre las fuerzas de Melas. Massena, agotado mentalmente y físicamente por el sitio, había alcanzado en ese momento el cenit de su carrera, aunque su amor por el dinero continuó intacto. Sus continuas depredaciones causaron que fuera relevado del mando del ejército de Italia el 13 de agosto. Bonaparte le concedió una pensión anual de 30.000 francos y un sable de honor. Massena permaneció retirado durante los siguientes 5 años en su castillo de Rueil, a 10 millas al oeste de París.
MASENA NOMBRADO MARISCAL
Massena votó en contra del Consulado vitalicio de Napoleón y contra el establecimiento del Imperio. De todos modos, recibió el 19 de mayo de 1804 el rango de mariscal, y a raíz de la formación de la Tercera Coalición, fue puesto de nuevo al frente del ejército de Italia el 30 de agosto de 1805. Se apoderó de Verona el 18 de octubre y libró contra el archiduque Carlos la indecisa batalla de Caldiero el 30, que a la postre serviría para expulsar a los austriacos de Italia. El 28 de diciembre fue nombrado comandante en jefe del ejército de Nápoles, con el que debía expulsar a los Borbones de ese reino. Tras tomar Capua el 12 de febrero, entró en Nápoles el 14 junto con José Bonaparte, investido como nuevo rey. El 26 inició el sitio de Gaeta, que capituló ante sus fuerzas el 19 de julio, y dirigió la expedición de Calabria. Su estancia en Nápoles le permitió de nuevo incurrir en asuntos de contrabando y ventas de licencias comerciales, que le hicieron ganar 3 millones de francos en escaso tiempo, pero Napoleón, enterado del asunto, hizo que le confiscaran sus ganancias. El 12 de enero de 1807 abandonó Nápoles para incorporarse a la Grande Armée, obteniendo el mando del 5ª Cuerpo de Ejército en sustitución de Lannes.
Durante la campaña de Polonia, Massena vio muy poca acción y el clima le perjudicó la salud. Una enfermedad pulmonar le obligó a retirarse de nuevo a Rueil. El 19 de marzo de 1808, Napoleón le nombró duque de Rivoli, por su distinguido papel en esa batalla. En el mes de septiembre, durante una partida de caza en Fontainebleau, recibió un disparo que le hizo perder la visión de su ojo izquierdo. Berthier, perfecto cortesano, para exculpar a Napoleón, responsable del disparo accidental, cargó sobre sí las culpas. La guerra contra Austria de 1809 le permitió regresar de nuevo al campo de batalla, siéndole conferido el mando del 4º Cuerpo de Ejército. Participó en las batallas de Landshut y Eckmühl. Ocupó Straubing el 23 de abril y el 3 de mayo ocupó el puente y el pueblo de Ebersberg después de un combate particularmente sangriento. Pero su papel más destacado durante la campaña fue en la batalla de Essling, donde se cubrió de gloria defendiendo Aspern y cubriendo la retirada del ejército el 22 de mayo. Encargado de preparar de nuevo el paso del Danubio, estuvo al mando del ala izquierda durante la batalla de Wagram, en el sector de Aspern, donde, con fuerzas inferiores, obligó a los austriacos a debilitar su centro. Fuertemente contusionado por una caída de caballo ocurrida días antes que le impedía montar, dirigió las operaciones desde una berlina tirada por cuatro caballos blancos. Tras la victoria, su cuerpo de ejército inició la persecución del enemigo y el 11 de julio apoyó a Marmont en el combate de Znaïm. Su brillante papel en la campaña le valieron el título de príncipe de Essling, pero su estrella ya no volvería a brillar.
Autorizado a regresar a Francia tras una grave caída de caballo, recibió el mando del ejército de Portugal el 17 de abril de 1810, con el que debía tomar Lisboa y expulsar a Wellington a Portugal. Pero Massena ya no era el que había sido. Agotado física y moralmente, no era más que la sombra de sus antiguos éxitos y había perdido ya sus cualidades heroicas. Sitió y obtuvo la capitulación de Ciudad Rodrigo el 10 de julio, luego la de Almeida el 28 de agosto, pero fue vencido por Wellington en Bussaco el 27 de septiembre. No obstante, prosiguió su avance rodeando la posición de Bussaco y entró en Coimbra el 1 de octubre, obligando a los ingleses a retirarse tras las líneas de Torres Vedras. Massena no pudo forzar esas posiciones tras permanecer cinco meses frente a ellas, de octubre de 1810 a marzo de 1811. Las dificultades de aprovisionamiento y las enfermedades le obligaron a retirarse a la frontera española, perseguido por Wellington. Para liberar a la guarnición de Almeida, entre el 3 y el 5 de mayo libró la indecisa batalla de Fuentes de Oñoro contra Wellington, y luego se retiró a Ciudad Rodrigo. Este fracaso le hizo caer en desgracia ante Napoleón, que le relevó del mando el 7 de mayo, sustituyéndole por Marmont, y ordenándole regresar a París. Era el fin de la carrera militar de Massena.
El 16 de abril de 1813 fue nombrado gobernador de la 8ª división militar en Tolón, y reconoció a Luis XVIII tras la primera abdicación de Napoleón. Intentó detener el avance del emperador tras su regreso a Francia durante los Cien Días, aunque el 10 de abril de 1815 hizo enarbolar la bandera tricolor y se adhirió al gobierno imperial, sin mostrar ningún entusiasmo de todos modos. Abandonó su puesto en Tolón por razones de salud, fue nombrado par de Francia el 2 de junio, comandante en jefe de la guardia nacional parisina del 22 de junio al 8 de julio de 1815 y gobernador de París el 3 de julio, siendo reemplazado con ocasión del regreso de Luis XVIII. Su rechazo a formar parte del tribunal que debía juzgar al mariscal Ney le hicieron caer en el olvido y sin empleo. Murió el 4 de abril de 1817, probablemente de tuberculosis. Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise en París.
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