Hacerlo es la parte más difícil

Muchos creen saber lo que hay que hacer; pero eso no es suficiente cuando el fracaso entra en escena.

Muchos dicen que los grandes líderes están conscientes que su éxito se debe en gran medida a sus fracasos y de su capacidad para asimilarlos y aprender de ellos. Incluso, según algunos estudios del Centro de Liderazgo Creativo, alrededor del 40 por ciento de los nuevos líderes fracasan en sus primeros 18 meses y no llegan a cumplir con lo esperado por quienes le dieron el cargo.

pensativo

Una gran parte de los trabajadores, ya sea que estén en una posición de liderazgo o no, saben lo que les gustaría ver en un jefe. A menudo se sienten seguros de que podrían enfrentar el desafío y convertirse en ese jefe si tuvieran que hacerlo. Cuando llega el momento de actuar, sin embargo, esto puede ser un poco más difícil de lo esperado.

Los líderes no están preparados siempre para lidiar con las realidades de gerenciar a un grupo, por lo que ignoran los problemas que surgen o reaccionan mal a ellos. Para muchos de ellos, no es lo que esperaban o tenían el deseo o quizás no tenían las competencias para hacer bien el trabajo.

guerra

Parafraseando a Winston Churchill.

Ese enemigo, puede estar en tu cabeza como líder o puede ser el miedo, todo lo que bloquee el paso para el logro de tus objetivos debes asumirlo y enfrentarlo con convicción. Tus seguidores estarán viendo como actúas frente a la derrota y si te levantas con más fuerza o simplemente te rindes ante su fuerza.

Napoleón Bonaparte nos tiene buenas lecciones al respecto.

Con la revolución francesa, el rey ejecutado y los pobladores peleándose entre ellos, se encontraba Napoleón. Los países circunvecinos estaban en desacuerdo y querían derrocar a quienes ostentaban el poder en el momento. Ya como capitán, Napoleón fue asignado a Toulón un pueblo que se había revelado y había dado su puerto a los ingleses. Él supuso que si podían hacer con los mandos que comandaban el puerto, podrían bombardear la flota y hundirla. Ningún general lo escuchó. Pero, después de su insistencia, al final un general dijo, estoy de acuerdo. Era una oportunidad estelar de lograr ser visto, muchos oficiales habían huido y su desempeño podría hacerlo escalar de posición, que era lo que más deseaba.

Los ingleses huyeron y Napoleón salió herido y victorioso. Esto le logró un ascenso, en tres meses logró subir de Capitán a Brigadier General, infatigable energía y audacia eran su carta de presentación. Allí empezó todo.

Llegó el momento en el que sintió la incapacidad de poder seguir surgiendo, volvió a él la tristeza y la falta de ganas para seguir.

escalada

Pero un alboroto político pone una nueva oportunidad en frente. La población junto a la guardia nacional intenta restaurar la monarquía. La república estaba en peligro, para detener el ataque había sido llamado Bonaparte. Dicen los entendidos que no había ningún general competente en París. Pero allí estaba Napoleón, usaría todo a su alcance para lograr su objetivo, nadie nunca había usado cañones en París y Napoleón lo hizo, cuando pudo ver muy de cerca a sus enemigos dio la orden y se escuchó el cañonazo y todo terminó con ese cañonazo. Muchos murieron y después de eso su nombre retozaba en las calles de París.

En tan solo tres semanas fue nombrado general, comandante del ejército del interior y solo tenía 26 años.

 

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