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Escrito por Elcomerciodigital.com
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Miércoles, 27 de Mayo de 2009 14:48 |
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Origen de la noticia el comerciodigital.com Día 25 de mayo. Sala capitular de la Catedral. Oviedo volvía a ser lo que había sido muchos años antes: «La capital del reino y los cimientos de la libertad y la independencia de la nación». Corría el año 1808 y la correspondencia con los detalles de los sucesos del Dos de Mayo de Madrid comenzaba a extenderse por la región. La Junta Suprema, en una maratoniana sesión que finalizó a las cuatro de la madrugada, decide declarar la guerra al emperador de los franceses, Napoleón Bonaparte.
Mismo escenario. 201 años después, la Fundación Gustavo Bueno y el Ayuntamiento rindieron homenaje «a esos patriotas que defendieron los ideales de la libertad y la modernidad». Ayer, una treintena de ciudadanos, turistas y descendientes de los protagonistas participaron en el acto. La Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo amenizó el acto y la Asociación de Recreación Histórica y Cultural retrocedió en el tiempo con los uniformes y aras de la época. Seis soldados recorrieron el trayecto entre la plaza del Ayuntamiento y la Corrada del Obispo. El concejal de Cultura, José Suárez Arias-Cachero, les esperaba con una corona de laurel que depositaron junto a las placas conmemorativas del templo. «Estoy emocionado y sobrecogido por participar en este acto, justo en la misma sala en la que se tomaron decisiones tan importantes para Asturias y España. Debería ser un orgullo para todos y la presidenta de la Junta General o el presidente del Principado deberían estar aquí. Es vergonzoso», recriminó el edil. Entre los ovetenses que escuchaban sus palabras estaba Luis González Busto, descendiente directo de uno de los impulsores de la rebelión: José María García de Busto. «Es muy emocionante y gracias al acto del año pasado descubrimos nueva familia en Sevilla», relató. 
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Última actualización el Martes, 29 de Diciembre de 2009 21:05 |