La fuga de información socaba los cimientos de cualquier poder, por invencible que parezca.

Así como una fuga de agua debilita todo un sistema y causa enormes pérdidas del líquido, además de ingentes pérdidas en dinero producto de los daños que cusa tal anomalía. Otras áreas de la vida también se ven igualmente afectadas por fuga de recursos. Nadie quiere desperdiciar los bienes materiales y no materiales que se poseen, todo lo contrario, queremos optimizarlos al máximo para sacarle el mejor provecho.

Actualmente, para las fugas de agua se usa tecnología avanzada para detectarlas y poder resolver la situación con el menor daño posible para el ambiente y para los ciudadanos que se sirven de ella.

revolución

Es muy curioso ver la importancia que tiene manejar adecuadamente las fugas para el éxito. En la llamada edad moderna de la historia, la sociedad vivía una situación imposible de asimilar para quienes vivimos en ciudades en la época actual. Imagine por un momento una ciudad como París, en el siglo XVIII, con unos 20 mil aguadores por toda la ciudad llevando la única agua limpia disponible en tobos. No había red de tuberías, las calles estaban cubiertas por un montón de desperdicios animales y humanos. Toda la suciedad se lanzaba a la calle. El uso del agua como recurso era limitado en cuanto a sus dos consideraciones esenciales, la cantidad y la calidad.

Quién puede pensar en estos tiempos que un médico consideraría que bañarse es malo porque debilita a la persona, la hace susceptible de ser atacada por enfermedades, al punto que las mujeres de aquella época se bañaban solo dos veces al año ¿Pueden imaginarse eso?

Eran tiempos de hombres que se cubrieron de gloria como Napoleón Bonaparte. En su época, aún siendo emperador, no tuvo las comodidades que tienes hoy en tu apartamento. La higiene de aquellos años hacía vulnerable a muchos de las enfermedades.

Hablando de Napoleón, aprovecho para apuntar algo importante sobre el tema de las fugas y el éxito. En el caso de Bonaparte, una fuga que mermaba su s esfuerzos por sumar más conquistas a su gran imperio era el manejo de la información. Para ello tenía al mejor de todos, al creador del espionaje moderno, por supuesto que les hablo de Joseph Fouché, quien es recordado por la historia como un político maquiavélico que usó los recursos a disposición para tener el éxito buscado y lo logró.

fouche

Fouché era el ministro de policía de Napoleón y poseía una vasta red de informantes en toda Europa, manejaba una oficina de censura de prensa y permitía o prohibía según su conveniencia. Era un hombre tan hábil que Napoleón lo consideraba como él y por eso entre ellos siempre había tensión. Una tensión que Fouché manejaba muy sagazmente. Él sabía que sus servicios eran de gran valía para el emperador. En una ocasión Napoleón sobrevivió a un atentado en el que murieron 40 hombres y de inmediato fue culpado Fouché. Llegó a decir que debería mandarlo a fusilar; pero para el emperador su manejo de la información era muy grande y eso lo convertía en un mal necesario.

Dijo Napoleón en sus memorias: de tener  nombre la traición este sería Fouché. Siempre supo que valía tanto la información que manejaba que al filtrarla podía terminar con todo su poder y así fue.