Napoleón Bonaparte era un hombre de pequeña estatura y de apariencia frágil; pero eso no hizo mella para que lograra alcanzar a ser el hombre más poderoso de Europa.

Dicen que las cosas grandes vienen en envase pequeño. Un hombre pequeño supondría un estómago pequeño; sin embargo el tamaño no te salva de ser un obeso y de los grandes problemas que esto trae consigo. Existen opciones muy interesantes para quienes no pueden resolver el problema de su obesidad sin necesidad de una intervención y sin importar lo grande o pequeño que seas.

Esta batalla por controlar el sobrepeso y evitar los daños colaterales, cuenta con aliados como el Método Apollo, que es una de esas opciones y ha ayudado a un sin número de personas a reducir su estómago y crear esa sensación de llenura que le impide comer tanto. Esta intervención resulta menos invasiva que las otras dado que se hace por vía endoscópica. Se introduce un dispositivo vía oral (por la boca) y se lleva al estómago en donde se hacen suturas internas para reducir su tamaño. Este método es aplicable solo a cierto tipo de pacientes y es obvio que para ser objeto de una intervención con este método, se debe contar con la experticia de un especialista en la materia.

mujer

El placer de comer es algo presente en todas las épocas, en cada una con sus particularidades; pero en el caso francés en la época de Napoleón, se exhibían los platos de forma muy estilizada, los banquetes eran espléndidos en abundancia y presentación. Los franceses siempre han estado a la vanguardia en lo que a modas se refiere y la gastronomía no queda atrás. Pese a que Bonaparte tenía a los mejores chefs de su momento, le gustaba comer sencillo y por lo que cuentan lo hacía muy rápido.

Dicen que en solo 10 minutos se devoraba literalmente la comida, era tan tosco para comer, que con frecuencia debía cambiarse de ropa después de hacerlo. Prefería comer con las manos y uno de sus platos preferidos era macarrones con queso, cualquiera de los mejores platos de la comida francesa era poco al lado de estos macarrones. Una de las recomendaciones de los nutricionistas es que si hay algo que no se debe hacer es comer desaforadamente, el comer lentamente permite masticar mejor, disfrutar de los sabores y calmas la ansiedad con lo cual el apetito cede, en el caso contrario, la persona tiende a seguir comiendo por la ansiedad.

chica sonriente

Le debe haber pasado que cuando come, aún si tener mucha hambre, luego de terminar le provoca comerse un dulce, un postre, a veces el hambre sigue y Ud. sigue comiendo cosas como galletas u otros dulces o golosinas, hasta que definitivamente comienza a sentir la presión en el estómago y debe parar; pero incluso en ese momento después de haber tomado un jugo o un refresco, con la barriga llena, sigue con ganas de comer más.

Es por eso recomendable comer tranquila y lentamente, al hacerlo esa ansiedad desaparecerá, lo que terminará siendo bueno para su salud mental y física. La próxima vez que esté comiendo como si fuera la última comida de su vida y que lo esté haciendo como si no fuera a comer en días, acuérdese de nuestro buen amigo Napoleón.