Código Napoleón
Usar puntuación: / 210
MaloBueno 
Escrito por A.Gómez Ayo   
Domingo, 01 de Febrero de 2009 10:32

 

Ejemplar del código civil del emperador
Ejemplar personal del emperador.

 

El Código Civil francés o Código Napoleónico
“MI VERDADERA GLORIA ES MI CÓDIGO CIVIL”




Como todos sabemos, la gloria de Napoleón no radicó solamente en los campos de batalla o las conquistas. Fue un gobernante muy prolífico y polifacético; a él se deben obras de todos los campos de la cultura, arquitectura, escultura... y el derecho no escapó a su influjo. Prueba de ello es el Código Civil Francés, promulgado en la época del consulado. Fue un empeño personal y una de las obras que le produjo más orgullo personal, y la que más recordó durante sus últimos días en Santa Elena. Lo sentía como una de sus criaturas. Por todo ello, hablar del Código Napoleónico resulta todo un reto, aunque sólo sea para esbozar unas breves notas como estas.


SITUACIÓN HISTÓRICA.

Hay que comenzar dando un brevísimo repaso histórico sobre la codificación, y su concepto.

Tiene su origen en la corriente compiladora de leyes que inundaba la Europa ilustrada de finales del siglo XVIII, donde prácticamente no se estilaba el derecho escrito, tan solo se recogían puntualmente normas vigentes en un momento determinado.

La codificación es pues, una idea más amplia y ambiciosa, ya que trata de reunir todas las leyes de un país o, al menos, las que pertenecen a una misma rama del derecho. Así, se ha definido un Código Civil, como un cuerpo de leyes racionalmente formado y asentado sobre unos principios armónicos y coherentes, que recoge de la tradición jurídica y aquello que debe ser conservado y que da cauce a las ideas y aspiraciones de todo signo vigente en la época que se realiza.

Por tanto, el fenómeno compilador se consolida en el siglo XIX y nace con el Código de Napoleón, precursor pues de la codificación moderna del derecho.

Todo esto anidaba en la mente del más tarde Emperador, cuando ascendió al consulado. Y es que la situación del derecho, no sólo en Francia, en todas partes, era sumamente caótica.

EL NACIMIENTO DEL CÓDIGO.

Efectivamente, en la Francia revolucionaria convivían muchos códigos regionales con otros tantos tribunales autónomos; se calcula que podrían existir más de 14.000 decretos, todos vigentes y acumulados a lo largo de siglos de monarquía absoluta, muchos de los cuales se contradecían unos a otros. Como dijo Napoleón a Talleyrand: «Somos una nación con 300 códigos de leyes pero sin leyes»; le parecía urgente realizar una compilación. Además, se habían producido intentos fracasados anteriormente, ya durante el período revolucionario.

Por todo ello, el Código sufrió un parto bastante difícil. Su redacción inicial fue encargada a una comisión de cuatro expertos. Los debates duraron varios meses y, tras los dictámenes positivos de las instancias judiciales (Corte Superior y Corte de Casación), el texto fue elevado al Consejo de Estado, presidido por el propio Napoleón, quien participó activamente en los debates: de más de doscientas sesiones que se precisaron, presidió más de cincuenta, aportando vivazmente sus más profundas convicciones, e insistiendo para que tuviera una redacción sencilla y comprensible para todos.

Su tramitación parlamentaria no estuvo exenta de arduos debates y reparos, pero finalmente fue aprobado, en parte también por la insistencia y empeño del Cónsul.

Así, el 20 de marzo de 1804, fue promulgado en su integridad, bajo el título de Code civil des Français. Posteriormente, en 1807, fue reimpreso oficialmente con el nombre de Code Napoleón, que aún sigue vigente como Ley de Francia, con las lógicas modificaciones para adaptarlo a los nuevos tiempos.




PRINCIPIOS DEL CÓDIGO.

El Código de Napoleón está impregnado de los principios revolucionarios. La libertad, la igualdad y la fraternidad lo presiden, si bien sus redactores bebieron, como no podía ser de otra manera, de las fuentes del derecho existentes, del derecho romano y, como no, del derecho consuetudinario, es decir, de la costumbre que, todavía hoy, es fuente de derecho.

Así, el Código afirma el primado del individuo, de su igualdad ante la ley, sin importar su condición social, y de su libertad  y de ahí que sus pilares básicos sean la libertad contractual, el carácter absoluto del derecho de propiedad y la responsabilidad civil basada en la culpa.

El matrimonio se sustrae a la iglesia, adquiriendo un carácter laico y fundado en el contrato. Podemos apuntar aquí, a modo de anécdota, que Napoleón, fue el primer hombre en casarse por poderes; María Luisa de Austria compartió su boda con la espada del Emperador, que estaba allí en su representación.

Igualmente se sustraen a la Iglesia las labores de registro civil, y se crea y regula el primer Registro Civil moderno de la historia.

Pretendía, además, unificar el derecho francés, acabando con las diferencias territoriales, ya que al norte imperaban las costumbres germánicas, primando el derecho romano en el sur del país.


CONTENIDO.

El código se estructura como cualquier código moderno. Se dividía en títulos y libros, cada uno regulando materias determinadas.

Poseía un Título Preliminar donde hacía referencia a la publicación, a los efectos y a la aplicación general de las leyes.

El Libro Primero, trataba de las personas y del Derecho de Familia.

El Libro Segundo, trataba sobre los bienes, las cosas y su clasificación, la propiedad y las servidumbres.

El Libro Tercero se refería a los modos de adquirir la propiedad, comprendiendo las sucesiones, las donaciones, los testamentos, las obligaciones, los contratos, el contrato matrimonial, los privilegios, las hipotecas y la prescripción.


INFLUENCIA E IMPORTACIA DEL CODIGO NAPOLEÓNICO

El código es una obra capital, de enorme influencia en el mundo. Fue vehículo de las ideas de la revolución francesa como hemos apuntado anteriormente.

En el derecho moderno no tenía precedentes y debemos remontarnos al Código de Justiniano para encontrar una obra de tal magnitud.

Supuso toda una revolución en el mundo del derecho y rápidamente extendió su influencia, no sólo por Europa, posteriormente, tuvo repercusiones en todo el mundo. Así influyó en Bélgica, Luxemburgo, Renania, El Palatinado, Darmstad, Hesse, Saboya, Ginebra, Piamonte, Piacenza, Parma, y Holanda. También en los códigos de Sicilia de 1819, de los Estados Sardos de 1837, del estado de Louisiana en 1824, en Haití y Bolivia, en 1843, en Italia en el año 1865, y en España en 1888.

Efectivamente, nuestro Código Civil, está claramente inspirado en el Código Napoleónico, tanto en el fondo como en la forma, y al igual que el francés, aún hoy sigue vigente con las modificaciones que el paso del tiempo ha exigido.

También en el Código de Napoleón, se han inspirado diversos Códigos Civiles de Sudamérica. Incluso encontramos influencias en Japón.

Podemos decir, por tanto, sin temor a equivocarnos, que el Código Napoleónico es el “padre” de la mayor parte de los Códigos Civiles modernos.

Su aprobación provocó una revolución, un salto increíblemente modernizador, pasando de la tiranía, la arbitrariedad y los “juicios de Dios”. Desata la desaparición definitiva del feudalismo y otorga la seguridad jurídica a todos los ciudadanos por igual.

En definitiva que el Código de Napoleón supuso el nacimiento de una nueva era y cambió para siempre el mundo del derecho y, por ende, lo que el derecho rige: la sociedad.


FRASES DE NAPOLEÓN SOBRE EL CODIGO.
“Tan solo mi Código, por su sencillez, ha hecho más bien en Francia que la masa de todas las leyes que me precedieron”
“Sembré la libertad por doquier a plenas manos donde planté mi Código Civil”
"Mi verdadera gloria no consiste en haber vencido 40 batallas; Waterloo borrará el recuerdo de tantas victorias. Lo que nadie borrará, aquello que vivirá eternamente, es mi Código Civil”.

 

logo

 

Última actualización el Viernes, 03 de Agosto de 2012 11:54
 
 
Búsqueda personalizada

Encuestas sobre napoleon

Si Napoleon hubiera ganado en Waterloo ¿habria cambiado el curso de la historia europea?