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LA GUERRILLA
La guerra de guerrillas hoy en día conocida como guerra asimétrica fue un fenómeno popular de oposición a la invasión napoleónica producto de la inoperancia de las autoridades y del ejército para proteger a su población de la agresión francesa. Este fenómeno que luego se a repetido en numerosas ocasiones a lo largo del siglo XIX y XX consiste en someter a un ejercito regular a un continuo acoso, con pequeños golpes de mano que obliga al ejercito invasor a estar en permanente alerta y a empeñar un mayor número de efectivos en sus labores de ocupación, dando como resultado un desgaste físico y psicológico que puede llegar a suponer un gran peso para el ejército hostigado como fue en el caso del ejercito francés en la guerra de independencia española.
EVOLUCION DE LA LUCHA GUERRILLERA
A medida que los franceses se iban imponiendo militarmente y las autoridades civiles dejaban un vacío de poder, pequeñas partidas se iban organizando con diferentes motivos, el patriotismo, poner freno al pillaje de las tropas invasoras, o incluso aquellos que se veían arrastrados por la dinámica de los acontecimientos. En un principio no eran más que partidas de campesinos, desocupados, prófugos desertores… que daban pequeños golpes de mano a destacamentos convoyes o correos franceses, con una jerarquía básica entorno a un líder o cabecilla carismático, para terminar dando lugar a entidades mas jerarquizadas y con una cierta capacidad de combate que daban soporte y se combinaban con ejércitos regulares. En ocasiones el líder era alguien con una cierta relevancia social en la zona a causa de su cargo o posición como el cura Merino y en otras los jefes de las partidas eran gente llana dotada de gran carisma como es el caso del Empecinado. Algunas partidas crecieron rápidamente en efectivos, como es el caso de la guerrilla organizada por Javier Mina que “se echó al monte” con unos doce hombres y apenas un mes después ya contaba con 200. Cuando Javier Mina murió fue sucedido por su tío Francisco Espoz y Mina quien en 1813 llegaría a contar con un pequeño ejercito de voluntarios formado por siete regimientos de infantería y dos de caballería, en total unos 8000 hombres, así como un red de espías y mensajeros esparcidos por Navarra, el País Vasco e incluso el sur de Francia.
Otra evolución de la guerrilla a lo largo de la guerra de independencia española, fue su equipamiento en un principio vestían ropas de civiles y su armamento se reducía a armas blancas y algunos antiguos trabucos y escopetas y su logística consistía en sobrevivir por los medios propios y del terreno. Con el tiempo el equipamiento fue mejorando gracias a las incautaciones de material del enemigo y la logística mejoró a medida que se ganaba apoyo popular en las poblaciones, las cuales les solían suministrar víveres, ropa y calzado. Posteriormente toda la distribución de material mejoro notablemente gracias al apoyo británico y la Iglesia, de hecho en los lugares con mayor implantación del clero la guerrilla fue más activa. A medida que la guerrilla ganaba en fuerza y operatividad los franceses tuvieron que dedicar más hombres y recursos a luchar contra ellos, los cuales de otro modo habrían sido empleados en la guerra convencional contra los ejércitos regulares ingleses y españoles.
Las tácticas eran muy simples, atacar cuando se podía obtener una ventaja, en caso contrario lo mejor era rehuir al enemigo. Cuando una partida de guerrilleros se decidía a actuar su ataque era cruel, no ciñéndose a ningún convencionalismo militar, pero sobre todo el resultado de sus acciones era eficaz y barato para el global de la guerra. Una vez avanzada la guerra y con partidas de guerrilleros ya mucho más numerosas algunos guerrilleros emprendieron acciones a gran escala como es el caso del Empecinado en la zona del Duero. En otras ocasiones sus acciones apoyaron las operaciones de los ejércitos regulares bien fuese por apoyo e información sobre el terreno o incluso por apoyo directo en acciones armadas. La disciplina dentro de las partidas era expeditiva, con fusilamientos y ahorcamientos sumarísimos en caso de traición. Una practica común con los traidores era también la de cortar la oreja o la nariz, de echo los franceses que combatían contra la guerrilla en Navarra les llamaban los corta orejas, esta brutal “justicia” se ajustaba al echo de que los guerrilleros sabían cual era su destino si eran capturados. En 1810 Soult había ordenado que fueran tratados como delincuentes y que no se pudiesen amparar por el derecho de gentes.
Por otra parte los choques de intereses con las autoridades españolas también fueron comunes. La Junta Suprema intentó regularlos para evitar desmanes y progresivamente integrarlos en el ejército regular aunque sin reconocer sus grados. En ocasiones se indultó a contrabandistas y otros delincuentes por pertenecer a las partidas de las guerrillas. Incluso se llego a emitir el decreto del Corso Terrestre que autorizaba el reparto de los bienes capturados al enemigo francés, además de poder quedarse con un 25 por ciento de lo recuperado a los franceses de sus espoleos a bienes españoles. Pero estos esfuerzos de la Junta central no fueron del todo efectivos ya que las guerrillas eran totalmente autónomas y poco permeables a ingerencias externas.
Con la llegada de 1812 y la campaña de Rusia los efectivos franceses en la Península se redujeron y esta debilidad fue aprovechada por los ejércitos ingleses y español así como por la guerrilla para estrechar el cerco sobre los invasores franceses. José Bonaparte ya sólo contaba con 100.000 hombres en toda la península, mientras que enfrente tenía a un ejército de 65000 anglo-portugueses y a unos 60000 españoles; además de quizá otros 30000 repartidos en las diferentes partidas de la guerrilla. Todo esto sumado a un prácticamente nulo apoyo popular hacía la situación insostenible para los franceses. El 23 de Marzo de 1813 José Bonaparte abandona definitivamente Madrid.
COCLUSIONES
La guerra de guerrillas aunque no era la primera vez que se practicaba a lo largo de la historia, si fue la primera ocasión en la que ésta suponía un participación generalizada en la guerra y de la que eran cómplices la población civil las autoridades y el ejercito regular, dando como resultado un frente común en todas las escalas de la sociedad ante un ejercito invasor. Después de la guerra de independencia española la palabra “guerrilla” pasó a formar parte de varios idiomas europeos; en” Dyctionary of the Napoleonic Wars” de David Chadler se reseña con tal cual y tambien quedó enraizada en lo más profundo de la tradición nacional española. La “Ulcera española de Napoleón” facilitó gracias a sus éxitos y al continuo desgaste la liberación de otros países europeos. Tras la restauración de la monarquía de Fernando VII muchos guerrilleros abrazaron la causa liberal y a pesar del reconocimiento inicial a sus acciones muchos cayeron posteriormente en desgracia como Juan Matín “el Empecinado” ejecutado en 1823 después de abrazar la causa liberal tras el levantamiento de Riego. 
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