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Censura y propaganda del imperio napoleonico |
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Escrito por F.J. Giganto
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Jueves, 07 de Mayo de 2009 20:56 |
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La censura a los medios fue establecida desde el principio del régimen napoleónico, ejerciéndose esta como es lógico sobre las opiniones contrarias al poder establecido. El control sobre la prensa escrita comenzó en serio el 17 de enero de 1800 cuando por una orden consular se redujeron los periódicos diarios de 73 a 13 y a medida que el régimen se asentaba se endureció más a través de la oficina de prensa, dependiente del Ministerio de Policía. En 1810-1811 el control de los medios llego a su punto más álgido y afectó tanto a la prensa parisina como a los diarios de provincias, en París s´lo quedaron cuatro periódicos con licencia para publicar La Gazzette de France, el Journal des Debats, el Journal de París y el Moniteur. Después de esto los periodicos restantes eran meros pasquines de propaganda del gobierno, especialmente el Moniteur.
La propaganda del estado tenía dos objetivos, acallar las voces en contra y levantar la moral de los franceses, inmersos en una guerra tras otra, mediante el anuncio a bombo y platillo de las victorias militares. En cuanto a las derrotas si es que se nombraban, se solían achacar a la inferioridad numérica. Además del intrusismo en los diarios napoleón tenía otros dos grandes medios propagandísticos, el boletín y el orden del día; algunos como los Bulletins de la Grande Armeé tenían un gran impacto en la opinión pública. Estos aparecían en el diario Moniteur y también eran difundidos por los alcaldes y preceptos en las provincias.
No es fácil saber el impacto estadístico de dicha propaganda sobre la población francesa en general, que es a la que iba dirigida. Un cálculo contemporáneo de Roederer, arrojó unos datos de unos 300000 lectores en el país de los cuales un tercio se les situaba en París. También la fama del Napoleón se acrecentaba a demás de la prensa, a través de la literatura y la cultura popular.
A pesar de las limitaciones propias de la época la propaganda fue una importante función del estado en un país en el que había que recurrir año tras año a las levas militares y fiscales para hacer frente a las continuas guerras. Cara a estas levas, el estado recibía continuamente informes de sus preceptos sobre el estado de ánimo de la zona en la que ejercían su función. La propaganda también se centró en denigrar al enemigo ante el pueblo francés.
Otro medio propagandístico fue el control de las fiestas nacionales. Por ejemplo dado que la fiesta de la Asunción coincidía con el cumpleaños de Napoleón, se estableció la inverosímil fecha de San Napoleón a partir de 1806. Otras fiestas imperiales eran el 14 de octubre la batalla de Jena, el 9 de noviembre el golpe del 18 Brumario y el dos de diciembre el aniversario de la coronación y de Austerlitz.
Por otro lado estaba el control de los teatros que para Napoleón tenían un gran poder entre las masas. Gracias a un decreto del 29 de Julio de 1807 los teatros parisinos fueron reducidos de de 33 a 8 los cuales fueron rigurosamente controlados. Todas la obras de teatro que desafiasen la autoridad establecida, así como las de prejuicios antirreligiosos fueron prohibidas.
Otro aparato censor era la Direction Générale de lÍmprimirie et de la Librairie una agencia del Ministerio del interior que se encargaba de controlar la s ediciones de libros.
A pesar de todo este aparato su labor no fue del todo eficiente, en ocasiones por las limitaciones de la época, otras veces por la falta de coordinación entre las diferentes agencias .De todos modos napoleón era muy consciente de la importancia de la opinión pública en una ocasión dijo: ”La verdad no es ni la mitad de importante de lo que la gente piensa que es la verdad.” 
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Última actualización el Jueves, 07 de Mayo de 2009 23:33 |