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INDICE Informe del Doctor Barry Edward O'Meara Conclusiones del Doctor Antommarchi sobre el informe del Doctor O'Meara
En este articulo se muestran en primer lugar, un amplio extracto del informe del Docor Barry Edward O'Meara, médico Británico que atendió a Napoleón durante sus primeros años en Santa Elena, el cual contaba con la total confianza de Napoleón. Los informes fueron remitidos a petición de la familia de Napoleón para que éstos pudiesen ser valorados por médicos elegidos por la familia, entre ellos Francesco Antommarchi, un polémico personaje dentro de toda esta trama, más bien versado en autopsias que en tratar enfermedades. De hecho los extractos están sacados de su libro Últimos momentos de Napoleón: conclusión del "Diario de Santa-Helena". En un segundo extracto de éste fundamental documento sobre la muerte de Napoleón, se muestran las conclusiones del Doctor Antommarchi sobre el informe del Doctor O'Meara
Informe del Doctor Barry Edward O'Meara Había ya un mes que estaba detenido en Roma, y mi paciencia llegaba al extremo, cuando recibí el informe del doctor O'Meara sobre la enfermedad de Napoleón, que estaba concebido en los términos siguientes: «Los últimos días de setiembre han descubierto síntomas que indican desorden en las funciones hepáticas. Varias veces le habían atacado violentos catarros, dolores de cabeza y reumatismos; pero estos accidentes se han agravado, hinchándosele pies y piernas. «Las encías han tomado una apariencia esponjosa y escorbútica; y por último, se han manifestado señales de indigestión. «1.° de octubre de 1817. —Dolores agudos, calor, sensación de pesadez en la región hipocondríaca derecha: á estos accidentes se ha agregado una digestión laboriosa y estreñimiento de vientre. «Desde esta época la enfermedad no ha cesado, haciendo progresos continuos aunque lentos: el dolor, en un principio leve, ha ido aumentando en términos de temerse una hepatitis aguda: un violento catarro ha producido esta exageración del mal. «Tenia tres muelas dañadas, cuya circunstancia juzgué que en parte debía ocasionar afecciones inflamatorias de los músculos y membranas de la mandíbula; creí además que podían producir el catarro; y por lo mismo se las arranqué guardando un intervalo prudente; y en efecto, después han sido los ataques menos á menudo. « Ordené el frecuente uso de legumbres y ácidos para destruir la apariencia escorbútica que habían tomado las encías, y lo conseguí, pues desapareció ; y si bien se descubrió de nuevo, siguiendo el mismo método se curó enteramente. «Los purgativos y fricciones restablecieron las piernas, que no obstante poco tiempo después adolecieron de nuevo, pero con menos fuerza. Los purgativos, los baños calientes y los sudoríficos, muchas veces han mitigado el dolor de la región hipocondríaca; pero nunca lo han disipado enteramente: este dolor ha tomado mucho incremento en abril y mayo; luego ha seguido un curso irregular produciendo estreñimiento de vientre, en seguida diarrea, y después abundantes evacuaciones de materias biliosas y mucosas. AI mismo tiempo se manifestaron cólicos y dolores flatulentos, inapetencia total, sensaciones de pesadez, inquietud y opresión al escrobiculo descorazon ; la cara pálida , y amarilla la túnica esclerótica; la orina acre y muy encendida, el Animo abatido con violentos dolores de cabeza. No puede permanecer acostado sobre el lado izquierdo; notaba sensaciones de calor en el hipocondrio derecho, nauseas, y de cuando en cuando vómitos de bilis acre que han ido aumentando con el dolor; una incomodidad general, debilidad y falta casi absoluta de sueño. «Se ha reproducido la afección de las piernas , pero con menos fuerza que en el principio; dolor de cabeza , congoja , opresión en la región epigástrica y precordial, paroxismo de calentura al anochecer , el cutis ardiente, sed, dolores de estómago y el pulso rápido: calma , sudores al amanecer , son efectos casi constantes en el enfermo. Las transpiraciones abundantes le quitan la calentura. Tiene una tumefacción en la región hipocondríaca derecha que tocándola se siente exteriormente; la lengua se presenta casi constantemente blanca; el pulso, que antes de la enfermedad daba de 54 a 60 pulsaciones cada minuto, llega hasta 88; dolor en la nuca. Para excitar el hígado y el vientre , y restablecer la secreción de la bilis se le han administrado dos purgantes, los cuales han producido algún alivio aunque de corta duración(….)
Longwood 9 de julio do 1818.
Conclusiones del Doctor Antommarchi sobre el informe del Doctor O'Meara. «Los infrascritos, reunidos para consultar sobre las dolencias de S. M. el emperador Napoleón, habiendo examinado cuidadosamente un informe del doctor O'Meara, que ha asistido al enfermo hasta el 25 de julio de 1818, hemos quedado acordes en los puntos siguientes: «1.° La enfermedad del augusto Paciente consiste en una obstrucción del hígado, y una discrasia escorbútica. «2.° Los medios de atajar la primera enfermedad son una dieta templada por vgeta-les frescos, frutas sub-ácidas y sustancias anímales fáciles de digerir y capaces de formar un quilo dulcificante ; ejercicio al aire libre, á pie, á caballo ó en coche; una habitación bien oreada y en la cual se respiren aires secos y salubres; y por último, el uso de medicamentos que dulcifiquen y no irriten el sistema, son otros tantos medios que podrán practicarse con buen éxito. El extracto de cicuta, el acetato de potasa y un poco de agua mineral salada de la especie de la de Tetuccio en Toscann. Deberán sin embargo ser preferidos. «3.° Si el uso de estos medicamentos no aflojase el vientre , podría añadirse, dos ó tres veces la semana , una corta dosis de píldoras compuestas con jabón, ruibdrbaro y sulfato de potasa , amasadas con extracto de tarnsaco, y administradas antes de cenar. «4º Para destruir la discracia escorbútica , además de los tres primeros medios indicados en el número precedente, deben emplearse los zumos purificados de las plantas antiescorbúticas la fumaria, la verónica beca- bunga , nasturzium aquaücum, y sobre todo la codearla. Para dar a las encías la consistencia y vigor que deben tener naturalmente, se puede usar una opiata dentífrica preparada con plantas antiescorbúticas pulverizadas y amasadas con conserva de rosas. «5.° Desapareciendo el vicio hepático con sus consecuencias, la inapetencia y principalmente los flatos , podrá emplearse el suero de yegua ó de burra, mezclado con algunos jugos de plantas amargas no aromáticas, eatrcas cuales debe darse la preferencia d las diversas especies de achicorias. « 6.° Por último, en la estación mas caliente, si el vicio escorbútico no lo impide, y lo exige la continuación ú aumento de la obstrucción del hígado , pueden aplicarse con prudencia algunos baños fríos, o por lo menos muy poco calientes , y también baños de chorro (douches) en el hipocondrio derecho. «Estos remedios deben sujetarse á las circunstancias particulares en que se encuentre el augusto Enfermo, y al estado de su enfermedad en el momento que le visite el médico elegido (…)
Extraido del libro:
libro Últimos momentos de Napoleón: conclusión del "Diario de Santa-Helena" del Doctor Francesco Antommarchi, Ultimo médico de Napoleón
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