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Desde luego á la vista el cuerpo parecía muy gordo, lo que confirmó la primera incisión que se hizo en la parte inferior del vientre, donde la gordura tenia mas de pulgada y media de grueso en el abdomen. Penetrando al través de los cartílagos de las costillas, y examinando la cavidad del pecho, se notó una ligera coladura de la pleura izquierda con la de las costillas. La cavidad izquierda contenía unas tres onzas de un fluido rojizo, y ocho la derecha; los pulmones estaban muy sanos, el pericardio en su estado natural, y contenía cerca de una onza de fluido ; el corazón era de grandor natural, pero con una espesa cubierta de grasa; las aurículas y los ventrículos no tenían nada de extraordinario, excepto las partes musculares, que estaban mas pálidas que de costumbre
Al abrir el abdomen, se vio que la envuelta que cubre los intestinos estaba extraordinariamente grasienta; y examinando el estómago, se notó que esta entraña era el asiento de una grande enfermedad: toda la superficie superior estaba considerablemente acolada, particularmente desde la extremidad del píloro hasta la superficie cóncava del lóbulo izquierdo del hígado; y separando, se descubrió que una úlcera penetraba las envueltas del estómago, á coso de una pulgada de distancia del píloro, y que era bastante grande para poder introducir por ella el dedo meñique. La superficie interior del estómago, es decir casi toda su extensión, presentaba una masa de afecto canceroso ó partes escirrosas que se canceraban; esto es lo que se observó particularmente cerca del píloro: la extremidad cardiaca, menos una corta extensión hacia el cabo del esófago, era la sola parte que se hallaba sana; el estómago estaba casi lleno de una grande cantidad de fluido semejante á las heces del café. La superficie convexa del lado izquierdo estaba pegada al diafragma, excepto las coladuras ocasionadas por la enfermedad del estómago; el hígado no presentaba nada de enfermizo. Lo restante de las vísceras abdominales estaba en buen estado.
Firmado.—Tomas Sliortt, primer médico; Arch. Arnolt, médico del regimiento número 20; Francis Harton, médico del regimiento n.° C6; Chas. Mitc/tel, médico de Vigo; Matthew Livingstone, médico de la Compañía de las Indias.
Fuente: Los Últimos Momentos de Napoleón, del Dr. Francesco Antommarchi. |