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T.O.: Napoleon. Producción: A&E Television Networks, ASP Productions, GMT Productions, Great British Films, Okko Productions (Francia, Alemania, Italia, Canadá, EE.UU., Reino Unido). Director: Yves Simoneau. Guión: Didier Decoin, Max Gallo (Novela). Productores: Gérard Depardieu, Jea-Pierre Guérin. Fotografía: Guy Dufaux. Música: Michel Cusson, Richard Grégoire. Montaje: Yves Langlois, Isabelle Malenfant.
Intérpretes: Christian Clavier (Napoleón), Isabella Rossellini (Josefina), Gérard Depardieu (Fouché), John Malkovich (Tayllerand), Anouk Aimée (Letizia Bonaparte), Heino Ferch (Marqués de Caulaincourt), Sebastian Koch (Lannes), Ennio Fantastichini (José Bonaparte), Guillaume Depardieu (Muiron), Alexandra Maria Lara (Maria Walewska), Toby Stephens (Zar Alejandro I), Julian Sands (Metternich), Claudio Amendola (Murat), Ludivine Sagnier (Hortense).
Color – 357 min. (4 partes) – 7-VIII-2002
Napoleón (Yves Simoneau, 2002)
Estamos delante de una de las mayores producciones del cine francés, este film fue una iniciativa de Gérard Depardieu, como lo fueron Los Miserables (Josée Dayan, 2000), y siguiendo la estela de filmes en los que él había participado, como de El Conde de Montecristo (Josée Dayan, 1998) o Germinal (Claude Berri, 1993), que se basan en clásicos de la literatura francesa, en esta ocasión, pero, no es un clásico, o aún no lo es, ya que la historia se basa en la espectacular obra de Max Gallo, reconocido novelista e historiador de la Edad Moderna y principio de la contemporánea de Francia que es profesor de la universidad parisina de la Soborne, Napoleón. La Novela.
Este film, o mini-serie, repasa la vida de Napoleón desde que salva a la Convención en 1795, hasta que muere olvidado en Santa Helena. Tal vez la obra de mayor envergadura que se ha hecho sobre el personaje, ya que del proyecto titánico de Abel Gance solo se llegó a ver un episodio. Se hace un repaso exhaustivo a todas sus batallas y acciones en el terreno militar, Italia, Egipto, etc. Además de seguir su tortuosa vida amorosa, ya que a pesar de adorar a Josefina, como esta no le daba hijos, tuvo que casarse con María Luisa de Austria hija del Emperador austríaco Francisco I, con la que tuvo un hijo, el futuro, pero breve, Napoleón II, Rey de Roma.
Tratándose de una mini-serie, de unas 4 horas y media de duración en total, es comprensible que sea probable contar hasta el más pequeño detalle de la vida del corso, sin dejarse ninguno, ya que si se tratara de un film de un par de horas esto no sería posible.
El reparto
Un reparto magnífico, liderado por una de las parejas de actores franceses más famosas, Christian Clavier y Gerard Depardieu, da vida a los personajes de esta historia. Clavier interpreta a Napoleón de forma magnífica, ya que le da una imagen muy real, ni peca por heroísmo ni por demente, encuentra el punto medio en una especie “genio loco”, pero de esto ya hablaremos más adelante. Mientras que Depardieu hace de Fouché, un personaje secundario, tanto en la película como en la vida real, y lo hace sin acaparar un protagonismo innecesario, de lo que a veces peca el excepcional artista galo. Del resto del reparto destacan John Malkovich, que interpreta de forma excelente a la sombra gris, el Marqués de Talleyrand, y como siempre la interpretación del actor americano destaca por su calidad derivada del trabajo previo del actor para hacerse con el personaje e introducirse en la piel del tullido consejero de Napoleón. El otro miembro a destacar del reparto es Isabella Rossellini, que se encarga de dar vida a Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón y Emperatriz de los franceses, ya que posee el encanto y la belleza que hicieron famosa a la noble criolla, ya que a pesar de no ser una jovencita es más bella que muchas de las jóvenes cortesanas que la rodean. El resto del reparto lo complementan una amalgama de actores franceses, británicos, italianos y de otros países europeos, como Anouk Aimée (La Dolce Vita, 81/2) , en su día belleza del cine europea, en esta epopeya interpreta a Letizia Bonaparte, la madre de Napoleón; Heino Ferch, al que le llegaría el éxito después de interpretar a Albert Speer en El Hundimiento, aquí se pone en la piel de uno de los miembros del estado mayor más cercanos al Emperador, el Marqués de Caulaincourt; y cierra la parte fuerte del reparto, Toby Stephens (007: Muere otro día, The Rising), haciendo de zar Alejandro I de Rusia, y a pesar de darle al personaje un tono excesivamente británico, le da un porte de noble presuntuoso, como es sabido que era el joven Alejandro.
La única pega que tiene el reparto, en mi opinión, es la edad, ya que al ver un joven Napoleón interpretado por un hombre de cuarenta y pico años, que a pesar del maquillaje y la magnífica actuación no pasan desapercibidos. Pero también es algo positivo, ya que así no sucede como en Napoleón de Sacha Guitry o en el de Abel Gance, en que los cambios de actor pueden desvirtuar al personaje, ya que cada actor le puede dar un matiz distinto.
El personaje de Napoleón
En este caso Christian Clavier, como ya he comentado en otras ocasiones, es tal vez uno de los mejores Bonapartes que han pasado por la pantalla, mientras que en otros filmes Napoleón es representado como alguien frío, calculador y sin sentimientos, en este, como lo expresa la misma Josefina, es un hombre muy pasional, que a pesar de casarse con otras mujeres, la siguió amando hasta el último día de su vida. En esta cinta Napoleón es mucho más real, más humano, tal y como aparece en la novela de Max Gallo, que a pesar de tener un gran cerebro como militar y político, no es tan solo un cerebro sino que además es una persona con sentimientos como cualquier otra.
El personaje que aparece realmente desvirtuado es el de Tayllerand, porque a pesar de ser realmente una sombra gris, alguien que está detrás del poder siempre, no es tan vil y malintencionado como aparece en este film, sino por el contrario fue alguien que apoyo y aconsejo siempre a Napoleón, pero después de su caída tuvo que seguir viviendo, pero al ser interpretado por el magnífico, y habitualmente malvado, John Malkovich, es algo que no se puede evitar.
Además de explicar la vida que todos conocemos de Napoleón, explica los entresijos de su corte y de su familia. Ya desde que llegó a acercarse al poder, Bonaparte estuvo rodeado de gente que lo utilizó para sus propios intereses, como Barras, Sieyès o Roger Ducos, sin hablar de la sombra gris de Talleyrand -que el propio Napoleón lo llamó “mierda con medias de seda”-. Respecto a su familia, en la que se generaron una gran cantidad de facciones, desde de su madre Letizia y sus hermanas, como Pauline, que se pusieron desde un principio en contra de su matrimonio con Josefina y a otras iniciativas, como ir a Egipto o emprender la conquista de Europa, porque incluso Letizia le advirtió de que lo perdería todo. Por otro lado había el matrimonio Murat, controlado por Caroline Bonaparte, que en seguida que vieron que el Emperador iba a caer fueron los primeros en abandonar. Hasta su propio hermano Lucien, a pesar de apoyarlo para vencer en el golpe del 18 de Brumario, lo hizo con la intención de crecer profesionalmente. Lo sorprendente de todos los entresijos, lo único que logró hacer caer al corso de su trono fue una coalición de estados europeos, ya que todos lo que utilizaron, o creyeron utilizar, a Napoleón desaparecieron de la vida pública, primero Barras, después su hermano Lucien, incluso Murat, después de abandonarlo, cuando Bonaparte volvió en el Gobierno de los Cien días, no contó para el emperador, porque en realidad el que utilizó a los demás fue el propio corso.
El auténtico punto fuerte de este film es la ambientación, los vestidos, los muebles, los escenarios y la caracterización de los personajes, que le aportan el auténtico valor histórico. Están cuidados todos los detalles, desde los distintos trajes de Napoleón, el de general, el de primer cónsul, el de la coronación, y su mítico uniforme de cazador y su levita, los de Josefina y los de los demás personajes, porque incluso los de Fouché, que se caracterizaba por la sobriedad de sus trajes son auténticas obras de arte de la indumentaria.
Esta es sin duda la mejor película que narra la historia de le petit caporal, porque entra en detalles y no se queda tan solo en la anécdota de lo sucedido debido, sobretodo, a la extensa duración de esta mini-serie, pero también al detallado estudio que se hizo en pre-producción de la ya citada novela de Max Gallo y de la vida de Napoleón Bonaparte. En mi opinión esta es en realidad un auténtica historia de amor, ya que el hilo vertebrador del argumento es la relación entre Napoleón y Josefina, porque incluso cuando Napoleón recibe la noticia de la muerte de ella, la historia da a entender que es el motivo por el cual él regresa a Francia. En definitiva es una obra maestra tanto por la producción como por el magnífico guión, sin dejar de lado, lo ya mencionado sobre el talento de los actores que dan vida a esta auténtica historia épica-romántica.
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