Guerra y paz
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Escrito por Francesc Marí Comapny   
Sábado, 19 de Febrero de 2011 20:34

Guerra y paz

Guerra y paz

 

T.O.: War and Peace. Producción: Paramount Pictures, Ponti-De Laurentiis Cinematografica (Estados Unidos, Italia). Director: King Vidor. Guión: Bridget Boland, Robert Westerby (screenplay), Leon Tolstoi (novela). Productor: Dino De Laurentiis. Fotografía: Jack Cardiff. Música: Nino Rota. Montaje: Leo Cattozzo.

Intérpretes: Audrey Hepburn (Natasha Rostova), Henry Fonda (Pierre Bezukhov), Mel Ferrer (Príncipe Andrei Bolkonsky), Vittorio Gassman (Anatol Kuragin), Herbert Lom (Napoleón), Oskar Homolka (General Kutuzov), Anita Ekberg (Helene Kuragina), Barry Jones (Príncipe Mikhail Andreevich Rostov).

Color – 208 min. – 21-VIII-1956

Igual que otras muchas películas, no solo sobre la figura de Napoleón, esta película ha surgido de la adaptación de una obra literaria, y en este caso de un clásico, Guerra y Paz de León Tolstói.

En cuanto al valor de la adaptación de esta obra, se debe decir que es más bien pobre, ya que la realización al estilo americano simplifica la profundidad del mensaje del autor, llegando a creer que es tan solo una historia de amor, cuando en realidad es una obra representativa de las vidas de diversas personas, de ámbitos distintos, además de una excelente novela para ver como vivían distintos estratos de la sociedad rusa durante la primera mitad del siglo XIX. Como ya he dicho la versión americana reduce el profundo argumento a una simple historia de amor, muy típica de las grandes producciones de los años cincuenta de Estados Unidos. Mientras que la versión rusa de Sergei Bondarchuk, es mucho más completa y profunda, como evidencia el Oscar a Mejor Película Extranjera que recibió en 1968.

En este artículo no hablaremos del valor de la adaptación, ni de la profundidad de los sentimientos de los personajes, sino de la representación que se hace de Napoleón y del posible valor histórico de esta cinta.

La historia gira entorno de tres personajes principales, y sus respectivas familias, el príncipe Andrei Bolkonsky, galante e inteligente, pero insatisfecho con su vida, Natasha Rostova, hija de una familia noble cargada de deudas, y el conde Pierre Bezukov, heredero de una gran fortuna y amigo de Andrei. Entorno a ellos se crea un entramado de amor y desamor, además la presión que hace la Francia Imperial, impide que sus vidas transcurran con total normalidad, así que Andrei va a la guerra, Natasha pero se enamora de él, mientras que Pierre, enamorado de ella, no quiere romper el amor entre sus amigos, pero cuando Francia ataque será él quien se quede al lado de Natasha, mientras que el príncipe va a luchar. Esta historia, como ya hemos dicho, tiene como fondo de la acción la guerra y la paz entre franceses y rusos, por ello en la acción, al lado de los personajes ficticios, veremos al General Kutusov, el emperador ruso, y a quien más nos interesa, Napoleón.

El reparto, como acostumbra a pasar en las grandes producciones americanas, esta formado por auténticas estrellas, Audrey Hepburn es Natasha, Henry Fonda es Pierre y Mel Ferrer es el príncipe Andrei, lo secundarios son del calibre de Vittorio Gassman, Anita Ekberg, Barry Jones, y como Napoleon, Herbert Lom. El trabajo de los tres protagonistas es, evidentemente, es indiscutiblemente perfecto, sobretodo en los casos de Henry Fonda y Audrey Hepburn. Ella, que tan solo tres años antes era una desconocida para el gran pública hasta que William Wyler se fijara en ella para el papel principal de Vacaciones en Roma, cuando realizó el papel de Natasha era aún una joven actriz pero ya era una gran actriz, como indica su caché, que era el más caro hasta su fecha. Por su parte Fonda, como siempre increíble, nos demuestra que no tan solo sabía hacer papeles de tipo duro del oeste, sino, como hizo en El joven Lincoln o en Las Uvas de la ira, sabe interpretar a todo tipo de personajes y en todos los registros, incluso un noble ruso de época napoleónica. En cuanto a Mel Ferrer, encasillado en papeles de galán, y en este film no hace una excepción, interpreta a un joven príncipe ruso de tal forma, sobreactuando en exceso, que en las escenas dramáticas es de todo menos creíble.

Herbert Lom, que no es el protagonista pero su personajes es el que nos interesa, es el único componente del reparto de Guerra y Paz que aún está con vida, a sus 93 años es uno de los actores más prolíficos de la historia, siempre en papeles secundarios, su voz profunda y autoritaria le ha llevado a interpretar papeles de superiores y jefes, la mayoría de nosotros lo recordamos por ser el Inspector Jefe Dreyfus de la saga La Pantera Rosa o de ser un miembro de El Quinteto de la Muerte. Junto con Christopher Lee y otros grandes veteranos del cine, forman parte de esos actores que siempre han tendido a ser secundarios, pero no por ello han sido actores de menos valor. En Guerra y Paz, gracias a su altura y su apariencia fuerte, consiguió el papel del pequeño corso, pero cuando ya no era un joven militar sino un emperador, y lo hace bordando su actuación, de forma autoritaria y fuerte lleva a cabo uno de los Napoleones más potentes que ha habido en el cine.

Como ya hemos dicho este es uno de las representaciones de Napoleón más fuertes que se han hecho en la historia del cine, sobretodo por el carácter que Lom aporta al personaje. Las apariciones de Napoleón en este film se pueden dividir en tres, una primera aparición cuando vence en Austerlitz, una corta interpretación, ya que solo aparece un breve momento montado en su corcel blanco.

La segunda vez que vemos al corso, es cuando llega a la capital rusa, y nos deja la imagen de Bonaparte que parece más despótica de todas, es alguien autoritario, y con deseos de tener más poder del que ya tienen. Después de su entrada en Moscú nos da una imagen de alguien histérico por las extrañas circunstancias en las que consigue entrar la ciudad de Moscú, pero a pesar de ello logra ser enérgico para seguir dando órdenes a sus oficiales, para reponerse de la derrota moral que suponía no poder vencer al enemigo en el campo de batalla, y sobretodo para él, un gran militar con tantas victorias a su espalda.

Finalmente, a pesar de ser uno de los Napoleones más fuertes, este es uno de los que recibe la humillación de irse de Rusia sin conseguir la victoria, llevado en su trineo, con la nieve cubriendo a él y a sus tropas, mientras que las tropas del General Kutuzov les destroza la retirada.

Además de las pocas escenas en las que participa, el otro problema que tiene el Bonaparte de Herbert Lom es que parece un hombre de acción más que un gran estratega, aunque en realidad lo era, en este film la faceta de genio militar queda secundada a la de ser un hombre de fuerte carácter que quiere vencer a los rusos y dominar el continente al completo.

El valor histórico de la cinta queda reducido a las escenas en que se relatan hechos históricos, al igual que se sucede en la novela, la acción está dominada por los personajes ficticios, por lo tanto el estudio histórico que se podría hacer de este film se centraría a ver como vivían los rusos de principios del siglo XIX, y como lo relataba un hombre de la época. Además de extraer cierta interpretación de los hechos históricos, como la campaña rusa de Napoleón, o la táctica que se siguió para expulsarlo de Moscú, y como lo vieron los rusos, los enemigos de los protagonistas de estos hechos.

En definitiva esta es una buena película, al igual que la novela homónima, para ver la realidad que vivió Rusia durante los años de predominio francés, pero no para tenerla como una guía a seguir para conocer los hechos históricos que sucedieron en esos años, por dos motivos, primero porque se basa en una novela, que a pesar del trasfondo histórico, no es una obra de estudio histórico, y segundo porque estos hechos son muy secundarios, y por lo tanto incompletos.

Última actualización el Sábado, 23 de Abril de 2011 16:42
 
 
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