En la búsqueda de nuevos atractivos para el turista, tener algo que deseen experimentar puede resultar en un buen negocio.

El Palacio del Obispo en Astorga, sirvió de hospedaje al emperador que venía de Francia a invadir España, sus 250 mil hombres eran más que suficiente para demostrar el poderío que poseía para lograr su cometido. 1808 fue el desafortunado año para aquellos que le hicieron frente. Así colocó a su hermano José en el trono, dejando muerte y devastación en su camino.

Napoleón Bonaparte, dejaba que sus soldados tomaran el botín del ganador, ultrajando mujeres, sometiendo a los hombres y vejando a niños y ancianos, en las guerras se ve lo peor de los hombres y esta invasión no sería la excepción.

En ese mismo año de su entrada al país ibérico, lo pobladores del lugar se sublevaron y decidió estar presente, lo cual hizo de manera sorpresiva, en la toma de Madrid. Se hospedó en el Palacio de la princesa de Salm-Salm, Duquesa de Pastrana, en donde todavía hoy se conserva algo de un muro que la rodeaba y hay en ella, una placa que indica el paso del emperador Bonaparte por allí. Esta es la foto del palacio en la actualidad y sirve como centro educativo.

colegio sagrado corazon

Ese no era uno de los hoteles madrileños; pero sería el equivalente a un hospedaje exclusivo muy usado en la actualidad y que, cada vez se hace más atractivo para turistas que pueden pagarlos.

¿Es la historia un buen negocio turístico?

Hechos históricos de relevancia han ocurrido en muchos lugares del mundo, lugares que todos quieren conocer y España tiene muchos de ellos. Pero, no siempre el promover estos sitios resulta del agrado de algunas personas que sienten que sus pueblos, no deberían exaltar momentos históricos que trajeron muerte y destrucción a sus antiguos pobladores.

Tal es el caso de la llamada Ruta de Napoleón. Esta idea fue propuesta por algunos políticos y empresarios de la región de Castilla y León; pero no tardó en levantar asperezas en una bancada de políticos que se opusieron.

Bonaparte es todavía un hombre conocido en todas partes del mundo por su genialidad y es usado como ejemplo de estrategias en escuelas de armas, en clases de marketing y con frecuencia es citado en tratados de liderazgo.

El turismo histórico o cultural apunta al conocimiento de los destinos desde una perspectiva formativa y recreativa, se puede aprender mucho y el hecho de estar escuchando la historia en el lugar en donde sucedieron los hechos, es muy emocionante. Cada vez más viajeros se sienten atraídos por esta forma de hacer turismo.

¿Es este tipo de relaciones buena para el turismo?

En el caso particular mencionado, la influencia de Napoleón en el mundo actual es innegable y tener algo que usó, donde vivió, algún papel que firmó, lugares que visitó o donde se hospedó, resulta de gran atractivo para los turistas ávidos de conectarse con la historia de una manera diferente a la del salón de clases o los libros. Los turistas de hoy demandan experiencias diferentes y entretenidas.

No se trata de levantar el nombre de alguien que hizo mucho daño, porque no se puede hacer un imperio ganando batallas por las armas y pretender que no cometió desmanes. Es parte de un pasado con cosas buenas que hay que rescatar y cosas malas que no hay que repetir; pero es indudable que Europa es hoy el resultado de lo que comenzó aquél hombre.

la muralla china

La muralla china es un gran cementerio de trabajadores que murieron allí y no por eso deja de ser una maravilla que muchos desearían visitar. Igual que las pirámides, entre otros grandes monumentos históricos de la humanidad.